Es hora de construir nuestra ofensiva: ¡a retomar la discusión estratégica en un frente educativo para la movilización!

Es hora de construir nuestra ofensiva: ¡a retomar la discusión estratégica en un frente educativo para la movilización!

La actual coyuntura social y política exige de nosotras y nosotros, como parte del movimiento estudiantil, la mayor claridad y disposición a la lucha posibles. Nos hallamos frente a momentos decisivos en el desarrollo de los procesos que hemos estado llevando a cabo, por lo que se hace más necesario que nunca no perder el horizonte en relación a nuestras demandas estudiantiles, ni menos en nuestro afán por lograr transformaciones profundas y revolucionarias en la sociedad.

En lo que nos compete hoy, una jornada de paro nacional ha sido convocada por la CONFECH y la ACES -entre otros- para este jueves 21 de Abril. Como anarquistas, consideramos de suma importancia participar y fortalecer las instancias de manifestación del movimiento estudiantil; pues a través de ellas se es capaz de visibilizar la farsa que es la Reforma Educacional del gobierno. Del mismo modo, es nuestro deber salir a rechazar la ley de desmunicipalización, por ser un engaño orquestado por la Nueva Mayoría en conjunto con la burguesía para cooptar las demandas de reincorporación de la educación primaria y secundaria al dominio fiscal. Dicho proyecto no hace más que maquillar nuestras exigencias y darle aún más facultades al empresariado para disponer a su antojo del derecho universal de niños y jóvenes a educarse.

No obstante, debemos ser críticos de las formas en las que se está articulando el movimiento universitario, sobre todo en lo que respecta a la elección de vocerías de la CONFECH y al rol que tiene dicha confederación en la dirección de nuestra organización estudiantil. En particular evidenciamos una desconexión de dicho espacio con las necesidades y realidades de las bases, fenómeno que se ha prolongado y reproducido de manera sistemática por las organizaciones burocráticas que han capitalizado las vocerías. Esto ha desembocado en que, durante los últimos años, la CONFECH haya perdido notoriamente su fuerza y representatividad en sus bases y no tenga la capacidad de responder de manera correcta a muchos de los conflictos que se han desarrollado en el último tiempo, tanto en el ámbito educacional como en relación a otros movimientos sociales. Hemos sido testigos de la escasa injerencia que tienen las discusiones en asambleas, plenos y demás instancias a la hora de caracterizar e influir de manera democrática y horizontal en las distintas luchas en las que nos hemos abocado.Marcha 21 de abril

No podemos permitir que, mientras estamos dando la discusión acerca de democratización en nuestros espacios, en los que existe una evidente falta de participación, la CONFECH tome decisiones entre cuatro paredes y muestre, muchas veces, una actitud claudicante y transigente con las autoridades universitarias y de gobierno. Es inadmisible la mezquindad y oportunismo de ciertos sectores de la izquierda que, ansiosos por figurar en el espacio mediático que dicha instancia abre, se arroguen la voluntad de las y los estudiantes organizados para luego sentarse a dialogar con el gobierno. Debemos exigir una confederación por y para las bases, y luchar para que seamos todas y todos quienes decidamos acerca del futuro de nuestra educación y del proyecto revolucionario que estamos encumbrando.

Actualmente en el escenario evidente de recambio generacional que vivimos en nuestros espacios, se hace necesario que la izquierda vuelva a dar la discusión con las y los compañeros, en los espacios de organización, asumiendo en conjunto un proceso de politización de nuestra organización y acción política. Dicha politización debe ir de la mano de la apertura de la discusión estratégica y programática del movimiento estudiantil, como un ejercicio de fortalecimiento y robustecimiento de nuestra lucha.

Es de vital importancia no bajar los brazos cuando la maquinaria estatal sufre una pérdida de la iniciativa política. El movimiento estudiantil tiene hoy el deber de retomar la ofensiva, entendiendo esta como la concreción de una estrategia de mediano plazo, construida con todas y todos: secundarios, universitarios, y trabajadores de la educación. Sólo con la reflexión crítica de todos los compañeros, y no sólo la de las cúpulas del CONFECH, el movimiento podrá hacer una lectura amplia de la crisis que vivimos como sociedad, fortaleciendo las apuestas y la base social de la lucha educativa y la lucha revolucionaria.

¡ A conquistar la educación gratuita!

Trabajadores, Profesores y Estudiantes unamos nuestra lucha para construir una educación al servicio del pueblo.

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